miércoles, 6 de julio de 2016

EROS (CUPIDO) Y PSIQUE

Eros (CUPIDO) y Psique

Obra del pintor Louis Jean François Lagrenée - (1669)

Eros y Psique protagonizan una de las más bellas y tiernas historias de la mitología griega. La maravillosa historia, —narrada por una anciana con la intención de mitigar los temores de una jovencita a quien el destino había preparado funestos sucesos—, quedó inmortalizada en "Las Metamorfosis" de Apuleyo, o también conocida como el "Asno de Oro" de Apuleyo, única novela latina completa que se conserva, que fue creada por el escritor romano más importante del siglo II a. C. Lucio Apuleyo (125 d. C.-180 d. C) como una adaptación de un original griego. La preciosa historia cuenta que Psique era la menor y más hermosa de tres hermanas hijas de los Reyes de Anatolia (Turquía). A pesar de que sus dos hermanas mayores poseían gran atractivo y estaban bien proporcionadas, su belleza no podía compararse ni de lejos con la de Psique. La muchacha era tan bella, que provocó los celos de la mismísima Afrodita (Venus), la Diosa de la belleza y el amor. Para vengarse de su competidora, Venus ordenó a su hijo alado Eros (Cupido, hijo de Ares, Dios de la guerra), que visitara a la joven y le clavase una flecha maligna que la hiciese enamorarse del hombre más feo, cruel y detestable del inframundo. Para cupido (el dios del amor), un trabajo de este tipo era coser y cantar.



A pesar de que sus hermanas poseían una discreta belleza, éstas ya se habían casado. Sin embargo, Psique, la más bella entre las bellas, que había alcanzado una enorme fama mucho más allá del reino, y a la que todos contemplaban, todos admiraban, todos adoraban, y echaban flores por donde quiera que pasara, nadie le pedía matrimonio. El padre de Psique, preocupado y en la desesperación por ver a su hija soltera a pesar de su belleza, consultó el oráculo que Apolo (fundador de la ciudad) tenía en Mileto. La respuesta no presagiaba nada bueno para la joven, ya que el oráculo predijo que el rey tendría que subirla a la roca del monte más alto y una vez allí, un ser oscuro, despiadado, y horrible que solía vagar por el cielo se la llevaría para siempre. De modo que el padre (el rey de Anatolia), muy a su pesar y haciendo caso al oráculo, subió a Psique a la roca más alta que pudo encontrar. Llorando y temblando de miedo por saber el triste final que le esperaba, de

                  Rapto de Psique- (William Adolphe)                          repente Psique sintió una suave brisa de poniente que la despegó del suelo y se la llevó plácidamente hasta un valle de césped florido. Se trataba de Cupido, (Eros el dios del amor), quien después de llegar a la roca donde ésta se encontraba, siguiendo las órdenes de su madre Afrodita (Venus), —pero herido por sus propias flechas—, se enamoró locamente de ella llevándosela a un precioso castillo donde la visitaba cada noche.




Después de conocer su nuevo y acogedor hogar, Cupido le advirtió a Psique que nunca podría ver su rostro, ya que si descubría el secreto, éste se marcharía para siempre y nunca más volvería a verlo. Cupido visitaba a Psique todas las noches, y allí vivían grandes momentos de amor apasionado. Con el tiempo, Psique empezó a echar de menos a sus hermanas, por lo que pidió a su amado monstruo que le dejase verlas, pero éste siempre se negaba. Más tarde, sus hermanas se enteraron de la historia de Psique. ¿Como va a ser que nuestra hermana no conoce el rostro de su esposo?, se preguntaron. Si no quiere revelar sus rasgos físicos es porque será un ser horrible y tremebundo, un monstruo en toda regla. Después de mucha insistencia, amenazas y disputas, Cupido finalmente aceptó, pero le advirtió a Psique que sus hermanas intentarían separarles. Al llegar al maravilloso Castillo, sorprendidas por ver la vida tan agradable y placentera que llevaba, el lugar contaba con habitaciones de mármol, piedras preciosas y todo lujo de detalles, se sintieron tan desdichadas debido a sus peores vidas que en su envidia, idearon un plan para desenmascarar a su amado monstruo. Al regresar al reino ocultaron todos los privilegios que poseía su hermana y siguieron con sus llantos y suspiros, ya que se suponía que Psique estaría muerta o por lo menos aún desaparecida.


Al alba Eros abandona a Psique. (obra de François Edouard Picot)

Una noche, siguiendo con esmero el plan ideado por sus hermanas, éste consistía en guardar una navaja bajo la cama con la intención de degollar al monstruo mientras dormía, Psique, movida por la curiosidad, se acercó al lecho de amor con una lámpara de aceite. Lo primero que vio fue un arco y un carcaj de flechas delante de la cama. Como quería mirar y curiosearlo todo, cogió una de las flechas y en un descuido se pinchó con su afilada punta, lo que provocó irremediablemente que se enamorase de Cupido. En su afán por ver más de cerca a su ahora eterno amado, (al final y para su sorpresa, afortunadamente no se trataba de un monstruo sino nada menos que de Cupido, el dios del amor), de repente, una mala suerte hizo que cayeran unas gotas de aceite sobre su hombro, y éste, dolorido, despertó. Sintiéndose traicionado, (Cupido había sido descubierto), huyó emprendiendo el vuelo no sin antes reprender a Psique por no haber cumplido el trato acordado, quien se quedó aturdida y perpleja en el suelo por el desastre ocurrido. Entonces, una gaviota informó a Venus del estado de su hijo y también del abandono que todos sufrían tanto de Venus como de Cupido. Estoy segura de que mi hijo anda envuelto en amores, dijo Venus enfadada. ¿Cómo se llama la joven?, preguntó al ave. No estoy segura, pero creo que se llama Psique. Al conocer la noticia, Venus visitó a su hijo, quien se hallaba malherido y sufriente. Después de curarle las heridas, le juró a Cupido que Psique pagaría por ello.



Psique ve y despierta a Eros (Louis Jean François Lagrenée)

Después de apresarla, entre insultos, maltratos y vejaciones, Venus (la Diosa de la belleza) sometió a Psique a diversas pruebas que debía superar si quería volver a ser libre y recuperar a Cupido. Después de los acontecimientos, Venus (Afrodita) había perdido un poco de atractivo, la última prueba que le impuso consistía en bajar al infierno con un jarrón para llenarlo de un poco de hermosura de Proserpina (la diosa del Infierno) con la estricta prohibición de no abrirlo. Al pensar que moriría en el infierno, Psique subió a una torre muy alta para suicidarse, pero ésta (la torre), le aconsejó que no lo hiciera y de entre muchos de los consejos que le dio para volver a casa sana y salva, le dijo que bajo ningún concepto se le ocurriera abrir el jarrón. Así pues, después de abandonar su idea suicida, Psique partió su camino hacia el infierno para reunirse con Proserpina.

Después de conseguir su objetivo, y mientras regresaba, una gran curiosidad hizo en ella que finalmente lo abriera. Cómo el jarrón no encerraba la hermosura de Proserpina, sino un sueño infernal, bastante parecido a la muerte, Psique cayó al suelo como muerta. Cupido, ya recuperado de sus heridas y en el afán por recuperar a su amada, la buscó sin cesar hasta encontrarla. La escultura de Cánova representa el momento "en que Eros (el amor) acude a despertar a Psique (el alma), del profundo sueño en el que había quedado sumida tras haber abierto el jarrón que le había entregado Proserpina, la diosa del Infierno, mujer de Plutón".



Psique reanimada por el beso de Cupido (Antonio Cánova)

Antonio Cánova (1757-1822), el mejor escultor de su tiempo, máximo exponente de la escultura neoclásica, hizo varias versiones de Eros y Psique, y entre ellas, la que se exhibe espléndida en el Louvre, como su versión magistral. La obra fue realizada por encargo del coleccionista de arte John Campbell (Lord Cawdor), con la intención de que decorase su casa particular. Más tarde, después de ser robada de su emplazamiento original por el General Murat, llegó a manos de Napoleón, quien después de conocer tal bellísima creación, no dudó un segundo en convertirse en el principal mecenas del artista. Debido a su plasticidad, perfección y belleza, la obra se convirtió de inmediato no sólo en una de las obras más importantes del Neoclasicismo, sino también en una auténtica obra maestra de todos los tiempos. A pesar de que el mármol es un material pesado, la bella escultura posee una gran ligereza. Ésta, queda representada por los dos personajes mitológicos, Eros (Cupido), el Dios del amor, y Psique, (la mente humana), que más tarde será convertida en la Diosa del alma.

Detalle del jarrón que Venus dio a Psique

Detalle del jarrón -representado por Cánova- que Venus había hecho llevar a Psique al infierno para llenarlo de la hermosura de Proserpina, y que finalmente, debido a su gran curiosidad, abrió, quedando sumida en un sueño casi mortal. Afortunadamente, su amado Cupido acudió en su búsqueda para rescatarla.

                                        Eros y Psique (detalle del beso)

HERIDO DE AMOR” --- FEDERICO GARCIA LORCA


AMOR, AMOR QUE ESTA HERIDO.
HERIDO, DE AMOR HUIDO;
HERIDO, MUERTO DE AMOR.
DECID A TODOS QUE HA SIDO...
EL RUISEÑOR.
BISTURI DE CUATRO FILOS,
GARGANTA ROTA Y OLVIDO.
CÓGEME LA MANO, AMOR,
QUE VENGO MUY MAL HERIDO,
HERIDO DE AMOR HUIDO,
¡HERIDO! ¡MUERTO DE amor


Joan manuel serrat
Herido de amor”










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